jueves, 4 de febrero de 2016

Gobierno electrónico en Latinoamérica II

En mi columna anterior hablaba como los nuevos medios han abaratado los costos de servicios que tradicionalmente requerian costosas capacidades de cómputo, y como los gobiernos podrian usar esta promesa para permitir mayor participación. 

Un aspecto importante para lograr un exitoso programa de gobierno electrónico es tener un mayor grado de interoperabilidad entre diversas organizaciones oficiales. Se considera que es la única manera de poder tener un solo punto de acceso a los servicios electrónicos oficiales. Una posible consecuencia es el ahorro a largo plazo en las inversiones tecnológicas necesarias si la interoperabilidad existe.

¿Pero qué significa que las organizaciones estén interconectadas? Para tal efecto se ha creado un índice o matriz de nivel de implementación o interoperabilidad, mejor conocido como GIMM, que está basado en las matrices de madurez. Esto incluye procesos comunes entre diferentes organizaciones, el uso común de codificación de documentos en lenguajes XML, etc.

Este proceso de unificación de criterios es largo y puede ser complicado. Un primer paso que algunos procesos exitosos han iniciado es tener un punto único de identificación y autenticación de usuarios. Tal es el caso de Chile y su programa de identificación electrónica única llamado Clave Única. Los chilenos han identificado claramente los lineamientos para lograr la interoperabilidad entre diferentes entidades oficiales. 

Otro caso de progreso en la zona es Colombia. Luego de varios años de estancamiento Colombia, el segundo país en la región, ha progresado rápidamente; pero el proceso no parece claro, las metas no están bien definidas y los indicadores de progreso no están disponibles en el sitio oficial.

El caso colombiano contrasta con el programa de gobierno electrónico de Chile. Colombia no posee aún un sitio único que permita al ciudadano validar sus credenciales y acceder a todos sus servicios. 
El primer paso para un caso exitoso es centralizar la coordinación entre institutiones y prestar las asesorías necesarias para guiar en la implementación exitosa del programa. No es sorprendente que Chile sea puntero en la región; el programa tiene unos objetivos bien delimitados y el progreso es transparente y la información está disponible para todos (ver http://www.modernizacion.gob.cl).

Pero a pesar de estos esfuerzos, la oferta latinoamericanca de gobierno electrónico aún no permite la participación activa de sus ciudadanos. Aun hay un buen trecho por recorrer.